Inversión Extranjera / Energía
Nuevo Motor Industrial de México: Data Centers, Inteligencia Artificial y la Oportunidad Energética
19 diciembre 2025
Introducción: La Segunda Ola del Nearshoring
México atraviesa un momento de redefinición industrial. Durante los últimos tres años, la narrativa económica se ha centrado casi exclusivamente en la relocalización de cadenas de manufactura fábricas, ensambladoras y naves industriales tradicionales. Sin embargo, silenciosamente pero con un capital masivo, se está gestando una segunda ola de nearshoring: la relocalización de la infraestructura digital.
La economía moderna no funciona sin datos. La inteligencia artificial (IA), la nube y el Internet de las Cosas (IoT) no son conceptos abstractos; requieren infraestructura física pesada, segura y, sobre todo, energéticamente intensiva. En este contexto global, la industria de centros de datos está en plena expansión, impulsada por una demanda voraz de conectividad y procesamiento. Se proyecta que el mercado global de data centers alcance los USD 652 mil millones para 2030, con un crecimiento promedio anual del 11.2%.
México ha dejado de ser visto únicamente como un proveedor de mano de obra para manufactura y ha emergido como un nodo estratégico en el mapa digital de Norteamérica. No obstante, esta oportunidad dorada trae consigo un desafío técnico y político de igual magnitud: la energía. Los anuncios de inversión multimillonaria están sobre la mesa, pero su materialización depende de la capacidad del país para garantizar el suministro eléctrico y la transmisión necesaria. Si la primera ola del nearshoring exigía acero y concreto, esta segunda ola exige gigavatios y fibra óptica.
La Dimensión de la Oportunidad: Cifras que Mueven la Aguja
Para dimensionar el impacto económico, debemos observar la magnitud de capital que está buscando aterrizar en suelo mexicano. No estamos hablando de inversiones marginales, sino de apuestas estructurales por parte de los gigantes tecnológicos del mundo.
El mercado mexicano de centros de datos se valoró en USD 2,383.3 millones en 2023. Sin embargo, las proyecciones indican que esta cifra se duplicará en los próximos siete años, alcanzando los USD 5,318.4 millones en 2030, impulsada fundamentalmente por el segmento hyperscale, el IoT y la inteligencia artificial. Actualmente, México cuenta con 166 centros de datos en operación, y se prevé la construcción de al menos 73 nuevas instalaciones hacia 2029, elevando el total nacional a 239 centros.
La confianza de los inversionistas es tangible y se refleja en anuncios de capital masivo:
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AWS (Amazon Web Services): Ha anunciado una inversión de USD 5,000 millones para desarrollar una región de infraestructura en Querétaro, enfocada en servicios de nube e inteligencia artificial.
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CloudHQ: Planea invertir USD 4,800 millones, también en Querétaro, para construir un campus con seis centros de datos de 48 MW cada uno, conectados a una línea de alta tensión de 400 kV.
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Ascenty: Está desplegando tres centros de datos con 81 MW de capacidad eléctrica combinada y planes de expansión que rondan los USD 1,500 millones.
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Mubadala Investment Company: El fondo soberano de Abu Dhabi ha invertido en Aligned Data Centers (propietarios de ODATA), posicionándose agresivamente en el mercado latinoamericano.
Estas inversiones confirman que el 95% de los inversionistas institucionales globales planea aumentar su participación en data centers en 2025. México es el destino lógico.
Ventajas Competitivas: ¿Por qué México y por qué Ahora?
La elección de México no es fortuita. Responde a una combinación de geografía, política comercial y demografía técnica que pocos países pueden replicar.
En primer lugar, la proximidad estratégica a Estados Unidos es insustituible. En la era de la IA y el trading de alta frecuencia, la latencia (el tiempo que tardan los datos en viajar) es dinero. Estar cerca de EE.UU. reduce la latencia y mejora la sincronía operativa para empresas con presencia regional.
En segundo lugar, el marco legal del T-MEC (USMCA) ofrece un paraguas de certidumbre. Los acuerdos comerciales facilitan no solo la inversión física, sino el flujo transfronterizo de datos y la protección de la propiedad intelectual, factores críticos para empresas que custodian la información más valiosa del mundo.
Además, existe una tendencia global de relocalización ante riesgos geopolíticos y rupturas en las cadenas de suministro. El Baker Institute for Public Policy ha destacado esta tendencia como una oportunidad estructural para México. Las empresas buscan diversificar sus riesgos y alejar su infraestructura crítica de zonas de conflicto potencial, encontrando en México un “puerto seguro” con acceso directo al mercado más grande del mundo.
El Reto Crítico: Energía y Transmisión
Aquí es donde el análisis debe tornarse sobrio. A pesar del optimismo financiero, la viabilidad técnica de estos proyectos pende de un hilo: la capacidad eléctrica. Un centro de datos no es un usuario eléctrico convencional; es un consumidor intensivo que requiere disponibilidad 24/7 sin fluctuaciones.
La demanda es voraz. Se proyecta que la capacidad nacional de carga para data centers alcance los 469.5 MW en 2030, un incremento del 36% respecto a 2025. Sin embargo, el problema no es solo la generación de energía, sino su distribución y transmisión. Querétaro, el epicentro de esta industria, concentra actualmente el 65% del consumo energético del sector, seguido muy de lejos por la CDMX y el Estado de México con un 23%. Esta hiperconcentración en el Bajío genera una presión inmensa sobre la red eléctrica local.
El gobierno y la industria proyectan la necesidad de más de 13,000 MW de nueva capacidad eléctrica para 2030 a nivel nacional, lo que representa un aumento del 15% sobre la capacidad actual. Para los inversionistas, la ecuación es simple: sin garantía de suministro, no hay inversión. La ola de capital extranjero anunciada dependerá directamente de asegurar esta capacidad y de establecer marcos de planeación energética que den confianza para operaciones de gran escala.
Es imperativo implementar una planeación energética territorial. No basta con generar más energía; se debe asegurar el crecimiento de la red de transmisión de forma anticipada y distribuida para evitar colapsos en los nodos críticos. Proyectos como el de CloudHQ, que incluye conexión a líneas de 400 kV, demuestran que los desarrolladores privados están dispuestos a invertir en su propia infraestructura de conexión, pero requieren un regulador que facilite y agilice estos despliegues.
El Nuevo Estándar: Sostenibilidad y Green Data Centers
La energía no solo debe ser abundante y confiable; debe ser limpia. Los corporativos que rentan estos espacios (Google, Microsoft, Amazon) tienen compromisos globales de descarbonización que no son negociables.
La categoría de Green Data Centers está creciendo al 26.4% anual, con un mercado proyectado de USD 155 mil millones para 2030. Esto implica que México debe garantizar el acceso a fuentes renovables. Alinear las inversiones en energía limpia con la nueva ola de data centers es un requisito de entrada al mercado, no un valor agregado.
Adicionalmente, la gestión del agua es un tema sensible. Los sistemas de enfriamiento tradicionales consumen cantidades masivas de líquido. En un país con estrés hídrico en sus zonas industriales clave, el diseño debe migrar hacia soluciones de enfriamiento sin agua y gestión sostenible de recursos. La sostenibilidad ambiental y la armonía con las comunidades locales son factores que pueden detener un proyecto tanto como la falta de capital.
Talento Humano: El Activo Oculto
A menudo se pasa por alto que la infraestructura digital requiere cerebros humanos para operarla. México posee una ventaja competitiva robusta en este frente: su bono demográfico técnico.
El país gradúa más de 130,000 ingenieros al año. Existe una base creciente de profesionales en ingeniería, TI y telecomunicaciones que es altamente competitiva en costos y capacidad técnica. Mientras otros mercados enfrentan una escasez aguda de talento cualificado, México ofrece una fuerza laboral capaz de sostener el crecimiento operativo de estos centros.
El fortalecimiento del ecosistema tecnológico nacional es clave. Impulsar el talento local no solo reduce la dependencia de expertos extranjeros, sino que mejora la resiliencia operativa y digital del país.
Conclusiones y Ruta de Acción
El mercado hyperscale en México, valuado en USD 370 millones para 2025 y con un crecimiento anual compuesto del 18.67% hacia 2030, es la punta de lanza de una transformación económica mayor. Las piezas están en el tablero: ubicación, tratados comerciales, demanda de mercado y capital disponible.
Sin embargo, para que México capture el valor total de esta oportunidad y no se convierta en un cementerio de proyectos inconclusos, se requiere acción inmediata en tres frentes:
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Alineación Regulatoria: La coordinación entre el Plan México y los instrumentos regulatorios del sector energético es vital para dar certidumbre y velocidad a las inversiones.
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Infraestructura Habilitadora: Se debe priorizar la inversión en redes de transmisión eléctrica y fibra óptica. La disponibilidad de energía es hoy el principal factor de decisión para la ubicación de un data center.
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Descentralización: Es necesario incentivar el desarrollo de polos tecnológicos fuera de Querétaro y el centro del país para aliviar la presión sobre la red y distribuir los beneficios económicos.
La oportunidad de los data centers supera en complejidad y potencial a la maquila tradicional. Estamos ante la posibilidad de convertir a México en el disco duro de las Américas. La inversión está lista; la pregunta es si nuestra infraestructura energética podrá soportar el peso de la nube.